Desconectado de la vida
¿Por qué estoy desconectado de la vida?
Hola, soy Antonio y en creé este blog con dos objetivos para contar cómo ha sido mi historia de vida conviviendo con una sombra llamada TOC y ansiedad y para que cualquier persona en el mundo que sufra de ansiedad se pueda sentir identificada y pueda saber que no está sola.
Hace más de 15 años que llevo sumergido en un mundo de ansiedad, estrés crónico, limitaciones autoimpuestas, miedos irracionales e infundados, lleno de emociones súper destructivas como la ira, el enojo, el resentimiento, el rencor, la rabia intensa, entre otras.
He sobrevivido porque a esta manera de vivir no se le puede llamar vida.
Aproximadamente a los 18 o 19 años de edad tuve mi primer episodio de ansiedad fuerte, lo recuerdo vagamente. Estaba caminando por los pasillos de la Universidad Iberoamericana y de repente sentí un pensamiento intruso muy desagradable el cual me provocó mucho miedo y angustia. Al no saber que era, un profundo sentimiento de miedo y ansiedad inundaron mi mente y mi cuerpo dejándome casi paralizado por unos minutos, sentí como cuando un tsunami invade por completo a una ciudad sin previo aviso ni advertencia.
A partir de ese momento la calidad de mi vida empezó a disminuir muy sutil y lentamente quitándome todo lo que tenía y todo lo que amaba, es decir, me volví un esclavo absoluto de mi mente y sus procesos cognitivos destructores y sin ningún tipo de sentido.
A raíz de este primer episodio de ansiedad y de todos los que vendrían posteriormente, empecé a incurrir en conductas autodestructivas involuntarias gobernadas por la ansiedad. Estas conductas fueron aumentando con el paso del tiempo ya que mi cerebro me hacía hacer cosas que yo no quería o que estaban fuera de mi control.
Gracias a esto empecé a perder amigos, a pelear frecuentemente con mi familia, a dejar de soñar en grande, a dejar de salir con niñas que me gustaran, a perder la confianza en mí mismo por completo a enojarme con la vida, a preguntarme porque me había pasado a mi y no a otros, a dejar de salir de mi casa para al final recluirme en casa de mi abuela sin poder ver ni recibir a nadie, en la universidad me empezó a ir muy mal ya que mi capacidad de concentración y atención en clases eran prácticamente nulas por estar sujeto a las constantes demandas y comandos de mi cerebro que por más que quería con todas mis fuerzas evitar no podía y volvía al punto inicial dando paso al ciclo vicioso e interminable de la ansiedad y sus efectos, en conclusión empecé a perder el gusto por la vida y a preguntarse si valía la pena seguir aquí.
La temática de mis miedos y de la ansiedad ha variado a lo largo de todos estos años tomando distintas formas de causarme dolor y sufrimiento emocional.
Actualmente tengo 35 años y puedo decir que he mejorado inmensamente comparando mi realidad actual con aquella realidad ya remota de hace algunos años.
Se que en poco tiempo saldré victorioso y triunfador de esta lucha brutal entre yo y mi cerebro, para así transformarse en una persona completamente nueva y feliz.
Quiero terminar esta entrada del blog con una de mis frases favoritas, citando a uno de mis maestros de vida, el gran filósofo estoico Séneca.
A veces sufrimos más en la imaginación que en la realidad.
- Seneca

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